Esta es la última sala que, como las anteriores, tiene forma octogonal, con un pasillo en una de las caras, donde se abre una ventana que le da luz. Estaba destinada a ser la vivienda del campanero y de su familia hasta principios del siglo XX. La sala se acondicionó con un banco de obra en la pared de la chimenea del reloj y un armario de pared, y también con un par de vasares pintados de rojo en 2 de las paredes. Un vasar es un estante destinado a poner la vajilla. Esta sala estaba encalada, a excepción del zócalo, coloreado de naranja, y de una cenefa perimetral que combina motivos geométricos y vegetales en rojo y azul.
El techo es también de bóveda de piedras trabadas con mortero, pero a diferencia de las otras salas, en esta encontramos una pieza de madera en la clave con 6 perforaciones para pasar las cuerdas. De esta forma se podían tocar las campanas desde esta sala, y así el campanero evitaba tener que subir a la planta superior de las campanas para hacer algunos de los toques diarios.