La segunda sala se proyectó como cárcel. En 1596 se encargó una reja para la ventana, una puerta gruesa con un cerrojo y una portezuela protegida con una barra de hierro. También aquí se mandó instalar un retrete con un canalón de piedra que conectaba con el exterior y una tubería de cangilones que tenía que subir a las plantas superiores, donde se proyectó hacer unos urinarios, aunque nunca se construyeron.
La sala se conoce como “la cárcel eclesiástica”, “de los curas” o “de los clérigos”, aunque no hay constancia documental de la presencia de ningún condenado.