Nos encontramos ante el monumento que durante siglos ha marcado nuestro paisaje urbano, el Fadrí.
La historia de esta torre campanario comenzó en 1437, cuando el Consejo de Castellón decidió construirla. Ese año se acabó de levantar la iglesia vecina de Santa María, que ocupaba el lugar de la actual concatedral. Comenzaba así la larga historia de su construcción.
La construcción del Fadrí siguió el modelo de otras torres como la del Miguelete de València y las de Burriana y Sant Mateu en la actual provincia de Castellón, todas ellas ejemplos de torres octogonales sin ornamentos que seguían la arquitectura de la época.